Juana de Vega: LA GALLEGA MÁS INFLUYENTE DEL SIGLO XIX Enviado el Monday, 21 August a las 06:53:41 Tópico: Texto y fotografía
La Gallega más influyente del siglo XIX
La Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), la Fundación Juana de Vega y el Taller de Ediciones de José Antonio Durán, cerraron el jueves, 17 de agosto de 2006, la Fase de Producción de elementos básicos para la Recuperación de un personaje de máxima relevancia histórica: Juana de Vega, la gallega más influyente del siglo XIX.
Una mujer que dejó “para la Historia” el más denso corpus de Memorias, ineludibles para el entendimiento de las horas más oscuras de la Revolución que da origen a todas las revoluciones contemporáneas posteriores: la Liberal.
De cuando su triunfo se hizo irreversible en la Europa Atlántica.
Biografía histórica e Historia Internacional
El acto se celebró en la Fundación Juana de Vega (San
Pedro de Nos, Oleiros-Coruña), presentándose el Libro-DVD:
LOS VEGA.
MEMORIAS ÍNTIMAS DE JUANA DE VEGA,
CONDESA DE ESPOZ Y MINA
Ed. de José Antonio Durán, producido por su Taller,
en coedición con la SECC y la Fundación,
patrocinadoras de la drástica revisión de un
personaje que se veía hasta ahora a través de su esposo: el general
Espoz y Mina)
La iluminación de sus
Memorias, a través del estudio familiar de Los Vega, ofrece
nuevas luces sobre una fase crucial de la Historia Internacional
Contemporánea: cuando se produce triunfo irreversible de la
Revolución Liberal en nuestro pequeño mundo.
La insólita investigación afecta, además, a
cuatro historias nacionales: España, Portugal, Gran Bretaña y
Francia, la geografía sentimental de Juana de Vega)
El Acto fue presentado por el presidente de la
Fundación, Enrique Sáez Ponte. El presidente de la SECC, José Luis
García Velasco, historiador y valle-inclanólogo de nota, ex director
de la prestigiosa Residencia de Estudiantes de Madrid, hizo notar la
importancia que supone una recuperación tan rigurosa y novedosa de
un personaje sobre el que era necesario un enfoque global en
profundidad, como el que Durán y su Equipo de colaboradores han
realizado.
Ramón Villares, presidente del Consello da
Cultura Galega, catedrático de Historia Contemporánea de la
Universidad de Santiago, resaltó las dos coherencias que se ofrecían
en aquel acto al mismo tiempo: la coherencia de Juana de Vega con el
liberalismo progresista (una frustración parcial, dijo, dado el
mayor peso de los Moderados en la formación histórica del Estado
Español) y la coherencia vital del autor de la recuperación, J. A.
Durán: una individualidad imperturbable, con más de 30 años de
aportaciones interdisciplinares, siempre a caballo entre la historia
y la antropología, siempre innovadoras, en los medios y en los
enfoques.
La presentación de J. A. Durán
Señor presidente do Consello da Cultura Galega,
señores presidentes da SECC e a Fundación Juana de Vega, Señoras e
Señores.
Prégolles que me permitan, antes de nada, que
agradeza a presencia e as palabras de presentación de don Ramón
Villares, querido amigo desde fai moitos anos, para que lembre o
apoio excepcional que o Consello da Cultura Galega, prestou ás
iniciativas deste veterano escritor-investigador, cando botou a
andar ó primeiro Taller de Ediciós, organizado en España por un home
da Cultura. Un escritor e investigador que ven resistindo –case en
solitario- nun mercado trucado pola competencia máis rigorosa e
desleal, desde 1972.
Cando máis o precisaba, Carlos Casares, escritor
de xusto renome, presidente daquela, entendeu a importancia que tiña
dar a batalla pola creación cultural, apoiando a formación dun
novísimo mercado, onde os escritores logren a súa independencia,
batallando por libre a todos os niveis, co instrumental
extraordinario que aporta hoxe a revolución dixital ós auténticos
creadores de cultura. Carlos entendeu o que non entenderon, nin
sequera hoxe, outros altos cargos ministeriais e autonómicos,
empeñados en alimentar unha cultura burocrática, caciquil ou
profesoral, onde reina a repetitio e o corporativo,
disfrazado por veces de autonómico. Cuns resultados nefastos. Exceso
de oferta chamada cultural e déficit rigoroso de cultura
creativa. Actos culturais anémicos, sen público ou con público
oficial, que veñen a ser a manifestación mais relevante dun
despilfarro sen tino e sen final previsible.
Gracias, pois, señor presidente, por esa axuda
institucional do seu antecesor, pola amizade e a presencia constante
do Consello presidido polo defunto amigo inesquecible, por Alfonso
Zulueta e agora por vostede, alentando sempre e entendendo sempre o
sentido das nosas aportacións.
Viejas prácticas, nuevos conceptos
Rematamos hoy, con la presentación de este
Libro-DVD un compromiso que hemos contraído en 2004 con el
presidente de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales,
nuestro amigo de más de media vida, José Luis García Velasco. Casi
de inmediato, ese compromiso nos ha llevado al trato y a la amistad
con Enrique Sáez Ponte, presidente a su vez de la Fundación Juana de
Vega. Entre todos, hemos logrado recuperar (para siempre) la figura
de esta coruñesa decimonona, que (a pesar de las tentativas
anteriores) aún nos parecía lejana y misteriosa.
Una mujer que deja de ser el nombre de una
calle, como me han dicho con reiteración casi todos los que conocían
su nombre, para ser la más influyente gallega de su siglo,
como titulamos hoy en La Cueva de Zaratustra el anuncio de
este acto.
Asumíamos en 2004, una vez más, un reto: el de
valernos de los medios más vangardistas del siglo XXI, para ir
revisando los conceptos establecidos hasta ahora en el mundo de las
datas y las conmemoraciones institucionales de grandes
personalidades. Porque parece razonable que, al contar con novísimos
medios, de enorme potencia y posiblidades, habrá que utilizarlos,
aunque sea tocando criterios que parecen establecidos e inamovibles,
pero que resultan hoy (además de costosos) discutibles, cuando se
confrontan con las novísimas formas que está tomando la difusión
cultural.
Criterios que afectan, además, al coste y a la
rentabilidad de las conmemoraciones convencionales y que tocan, por
tanto, intereses corporativos, dado que modifican por su raíz el
concepto mismo de difusión cultural.
Cuando se viene constatando la inasistencia
pertinaz a los actos culturales, la caída drástica en las visitas a
los Museos, el cierre constante de librerías, etc., un hombre que se
ha pasado la vida dedicado al libro y la escritura, tiene que asumir
en los sistemas de difusión de su obra esos nuevos medios de
comunicación y lectura, que lo trastocan todo y a bajo precio.
Sirva, como mero ejemplo, frente al derroche y
el despilfarro de la oferta convencional, que sólo en los siete
meses que llevamos de 2006, La Cueva de Zaratustra, la
bitácora de nuestro Taller de Ediciones, ha multiplicado por 4 el
número de visitas al más visitado de nuestros museos gallegos. Y que
el apartado Juana de Vega, a quien dedicamos tratamiento y
seguimiento especial, ha superado las 2.500 visitas de internautas,
que se toparon de pronto con la sorpresa de que Juana de Vega era
mucho más que una calle.
Exposición Audiovisual, Libro y DVD
Nuestro Taller de Ediciones quería probar con
Juana de Vega esa nueva manera de dar respuestas creativas a toda
esta revolución conceptual, aprovechando la densa formación
histórica y literaria de José Luis García Velasco, y el interés
probado de Enrique Sáez por recuperar al mismo tiempo el personaje
fundacional y el sentido originario de la Fundación.
Con su ayuda, todo fue naciendo, por sus pasos.
Una exposición audiovisual, inaugurada en
octubre en el Palacio Municipal de La Coruña, y que volverá a
instalarse en el Museo do Pobo Galego de Compostela en noviembre,
presentaba la primera novedad: un catálogo digital y un espectáculo
de espejos, en el que se multiplica todo el lujo de color,
información y música de los audiovisuales, en 60 minutos temáticos.
Un tratamiento que sería imposible sintetizar de otra manera y menos
aún en un catálogo convencional. Además de ello, el DVD insertaba
una cronología biográfica de lectura en ordenador de 55 apretadas
páginas.
Hoy, en este acto presentamos ese DVD y este
Libro, entendido como investigación de Autor, rematando el
compromiso y la densa tarea del Bicentenario.
Queda claro, pues, que aunque pesó sobre mí la
tarea más intensa, la obra dista muy mucho de haber sido individual.
Además de la SECC y la Fundación, en las piezas
que componen esta recuperación participó un equipo de profesionales
y creadores de Cultura que viene trabajando con nosotros desde 1982,
cuando gobernaba UCD y era director general de Bellas Artes un amigo
de García Velasco, Ramón Villares y de mi mismo: Javier Tusell. Como
Carlos Casares, ido para no volver.
Una exposición audiovisual itinerante,
incorporada al DVD, un Libro de Autor y una densa Cronología
Biográfica, ofrece ahora un soporte para la multidifusión
itinerante, local e internacional, televisiva o por internet.
Incomparable a lo que puede ofrecer hoy cualquiera muestra
convencional o itinerante, con un costo global que ni siquiera
alcanza el de algunos catálogos convencionales, y con el valor
añadido de haber puesto a trabajar de manera creativa a quien les
habla y a un conjunto de profesionales, cuyo nivel de cualificación
se advierte en cada pieza.
Libros con imágenes y Libros ilustrados
El concepto que teníamos del
escritor-investigador tradicional se ha modificado también en los
últimos años.
Así pues, el hecho de no ser obra individual y
de estar compuesta nuestra obra de piezas diversas de gran poder de
comunicación, me permitirá ser muy breve en la presentación de los
contenidos.
Siempre he dicho, además, que un Libro o un
Espectáculo Audiovisual viene a ser como un hijo bravo que sus
fautores echamos al mundo. Si no se defienden por sí mismos, nadie
podrá hacerlo. Pero en este libro, al darse novísimo tratamiento a
dos corpus de Memorias de los tres insólitos que componen la magna
obra de Juana de Vega, yo podría aprovechar –como autor- la misma
licencia que ella utilizó como argucia para hablar de sí misma,
siendo mujer de su tiempo. Esto es: de un tiempo en que las mujeres
no podían tener historia propia que contar.
Juana, en efecto, hablaba de sí misma “en honor
de su esposo, Espoz y Mina”, y lo hacía “para la historia”. Yo
podría hacer lo mismo, hablando de mi en honor de Juana; pero no
teman, porque ni ella lo precisa ni yo quiero hacerlo, porque ya lo
hice en el libro, en la cronología y en el guión audiovisual.
De todos modos, al tratarse de un personaje
lejano y complejo, como editor me voy a permitir descubrirles
algunas de las argucias que he empleado para variar la triste suerte
que venía oscureciendo al personaje hasta esta aportación de hoy.
Nuestros libros están plagados de imágenes,
pero no son libros con ilustraciones. Son libros ilustrados. Con
toda intención, cada imagen está donde tiene que estar, para cumplir
la función a la que ha sido destinada.
Son ilustrados, en primer lugar, para favorecer
la lectura de un pueblo que no lee libros y que tampoco dispone (y
no por culpa suya) de cultura contemporánea.
Contemporáneos todos de la imagen, es esa
sección gráfica, mantenida con intención a lo largo de todo el
libro, la que me permite anticipar al lector la síntesis de la
investigación, resaltando los descubrimientos básicos.
Así pues, si se toman el trabajo de ir siguiendo
esas imágenes desde la primera hasta la última página, toparán con
dos sorpresas: sabrán que el personaje resulta interminable, plural,
de enorme atractivo, humano, político y revolucionario. Al llegar a
las Memorias de Juana, escritas (como todas las Memorias) a base de
silencios y cautelas informativas, las imágenes nos permiten
mantener inmaculada su redacción, iluminándola con nuestras propias
claves explicativas, y ofreciendo el contexto interpretativo a
través de esas imágenes.
Tres historias “de cine” en este escenario
Comprenderán, así, al primer golpe de vista que
estamos ante un personaje irresumible, por inagotable. Aquí y ahora,
buscando brevedad, sólo voy a sugerirselo a ustedes, creando un par
de argumentos rápidos y arbitrarios.
Dado que estamos donde estamos, en este recinto,
tan ligado a su Memoria, voy a limitarme a relatar con pluma ajena
historias relacionadas con este edificio y las propiedades agrarias
circundantes.
El más antiguo de los relatos corresponde a un
personaje bicentenario, de la edad de Juana y de su propio partido
liberal progresista. De enorme relieve: Salustiano Olózaga.
Siendo muy joven, este Olózaga tuvo que escapar
de Madrid al caer en poder de la policía de Fernando VII la
información acerca de la red de enlaces con la Casa londinense de
Juana de Vega. Un desastre que originó alguna ejecución sumarísima
(un librero), varias detenciones y la huida por piernas hacia el
destierro de los que tuvieron más fortuna. Don Salustiano, en
efecto, saltando de casa en casa de correligionarios, vino a
embarcar a Coruña para Londres…
Pues bien: treinta años más tarde de estos
sucesos, al cartearse con Juana de Vega, descubrió –fascinado- que
en una de las casas donde había estado oculto era esta propiedad de
los Vega, donde estamos ahora reunidos, cuando Juana, su padre y
Espoz vivían –como dije- el destierro inglés, y el escapado era
atendido por la madre y los caseros que trabajaban como colonos
tierras de su propiedad en San Pedro de Nos.
Una obra civil incomesurable
Esta casa fue también la residencia estival y
uno de sus orgullos, como gran dama agraria e industriosa.
Al modo de las damas británicas, ella supo
convertirla en una de las claves del sostenimiento (a la inglesa) de
la red que nuclea la segunda historia.
Viuda a los 30 años, lejos de encerrarse, Juana
creó en Coruña y en esta propiedad un modelo de mujer y, como tal,
aclimatando las dieciochescas sociedades españolas de Señoras,
reglamentó las ideas de su padre y de los primeros constitucionales
gallegos, creando (con influencias británicas y de los Países Bajos)
un modelo institucional caritativo y revolucionario que causó
sensación a otro de sus enlaces históricos.
Auténtico especialista en la materia, Ramón La
Sagra, quedó fascinado al ver realizado en Coruña y Nos el proyecto
europeo que él venía a proponerle.
Aya de la reina Isabel II en la juventud, Juana
no pudo ver realizado su sueño de que asimilara una formación
similar a la de la reina Victoria de la Gran Bretaña; pero ese
intento tampoco fue el que da el nivel de su grandeza. Para
nosotros, es mucho más significativa otra historia relacionada con
esta casa que voy a contarles.
En el final de la vida de Juana, la magnitud de
la obra beneficente era gigantesca.
A nuestro inolvidable amigo Luis Seoane, que me
habló de ella hace muchos años, le importaban tanto los números de
esta obra que los metió en su revista, cuando vivía desterrado en
Buenos Aires.
En Galicia Emigrante pueden leer el
orgullo que el coruñés sentía por una coruñesa que llegó a atender a
55 mil desvalidos y locos gallegos, creando la primera red
hospitalaria para la locura que hubo en Galicia y en España, cuando
los orates, caso del padre de Pablo Iglesias, se recluían en las
cárceles (si eran violentos). En esos 55.000 mil incluyan ustedes
3.000 expósitos. Niños sin padres, abandonados a esta caridad
insólita, por la que sus discípulas reales de antaño volvieron a
sentir el orgullo de haber sido educadas (de manera casi
instantánea) por aquella aya memorable.
Para alimentar todo eso con fondos propios,
libros (desde el legendario Album de la Caridad), revistas,
actos culturales y musicales, con descubrimientos de figuras de
primer nivel y de todo orden, una verdadera corte de honor
intelectual, básica, en el entorno siempre de la casa santuario de
la Libertad, con la bandera verde, que ella alimentaba. Y en ese
entorno y en ese ejemplo, como recordaba García Velasco hace un
instante, nació una buena parte de la infraestructura gallega de la
Institución Libre de Enseñanza, arraigada en el entorno de esta casa
y en las amistades políticas de Juana. Con los Cortón-Viqueira,
Romero Ortiz, Montero Ríos, Eduardo Chao, Concha Arenal, Rodrigo
Sanz y tantos otros nombres memorables.
.
Mujer excepcional, positivista, pero con su
toque melancólico, Juana es la madurez intelectual de su tiempo. Y
será por siempre un orgullo para mi y para mis colaboradores, haber
contribuido a que su memoria se restituya por todo lo alto y para
siempre. No hubiéramos podido hacerlo hacerlo sin la ayuda de las
dos instituciones claves de esta recuperación. Que la disfruten.
OTROS DETALLES DE LA EDICIÓN
Novísimo enfoque
Hasta ahora, Juana de Vega se veía a través de la figura de su
esposo: el general (de origen guerrillero) Espoz y Mina. Incluso la
idea que teníamos de este controvertido personaje, a quien su viuda
dedicó cinco tomos de Memorias, cambia de manera sustancial, como
consecuencia de esta investigación.
Partiendo de las Memorias íntimas y de los célebres
Apuntes de cuando fue aya de la reina Isabel II y la princesa Luisa
Fernanda, José Antonio Durán ha realizado una una aportación muy
completa y absolutamente novedosa sobre los Vega. Resalta en ella,
sobre todo, la importancia política del padre de Juana, la
singularidad del constitucionalismo coruñés y la excepcionalidad del
liberalismo atlántico, gallego y portugués, con Gran Bretaña al
fondo.
El libro
Ausente –casi por completo- en la excelente edición Canalejas del
Congreso de los Diputados (Madrid, 1910), Juana siempre reconoció el
peso que en su formación habían tenido sus padres y ese entorno,
gallego y coruñés; pero nadie (hasta Durán) había reparado en la
evidencia de que Juan Antonio Vega (Antonio Sin Segundo Apellido
Conocido, cuando operaba en la clandestinidad) fue compañero
inseparable de su hija recién casada (1822) hasta más allá de la
muerte del general Mina (fallecido en Barcelona, 1836). Los años que
marcaron su vida, convirtiendo su casa en uno de los Centros más
influyentes del primer liberalismo internacional.
Merced a la novísima investigación, al situar a los Vega en el
consejo privado de Espoz, la figura de Juana se agitanta, al
convertirse en la secretaria particular, la mitóloga y la sanitaria
ineludible de un esposo acometido por las más duras enfermedades
irreversibles que se puedan concebir. De este modo, conceptos tan
normales en una mujer de su siglo como “la casa de Juana” o “los
amigos de Mina”, se convierten en claves interpretativas que
renuevan por completo la idea que teníamos de todos los personajes
de su entorno cotidiano. La biografía histórica se convierte, como
si nada, en una aportación básica a la historia internacional y a
las historias nacionales de España, Portugal, Gran Bretaña y
Francia.
Durán, que incorpora a su edición un rico aparato gráfico e
iconográfico, se vale de él para iluminar los silencios inevitables
de una gran dama progresista del siglo XIX, autora de un corpus
autobiográfico sin precedente en una mujer. Dentro y fuera de
España. Observadora y participante activa, además, en la Revolución
que hizo posible todas las revoluciones posteriores, Juana escribió
esas Memorias “para la historia”, sabedora de que había sido
protagonista de una fase única de la historia internacional. Cuando
Gran Bretaña y Francia, pasaron de ser Estados antagónicos a aliarse
con las nuevas Monarquías Constitucionales de España y Portugal,
pasando del enfrentamiento armado (1808-1823) a la Cuádruple
Alianza (1834). No fue casual, pues, su elección de 1841, cuando
Espartero y Argüelles la convirtieron en aya de una reina.
El DVD
Historia cinematográfica, de alcance internacional, la biografía de
los Vega Martínez es muy difícil de resumir.
La cronología biográfica, que complementa el libro y forma
parte de la sección de Extras del DVD, reseña en 55 páginas
los acontecimientos más relevantes. Además de esa sección, también
se recoge el espectáculo audiovisual que abrió la Exposición
Conmemorativa del Bicentenario (Palacio Municipal de La Coruña,
2005): La Gran Dama del Primer Progresismo Español.
Juana nace en La Coruña de 1805, al mismo tiempo que la imprenta y
el periodismo coruñés. Es la hija única, muy tardía, de un
matrimonio atípico. Su padre, Juan Antonio de la Vega, se hizo a sí
mismo en la emigración cubana y mantendrá en Cuba una de las fuentes
de la prosperidad familiar. En Coruña montó negocios comerciales
transatlánticos y fue fomentador de pesca y salazón. En el Real
Consulado de la ciudad atlántica formaba parte del sector anglófilo.
Cuando se produjo la ocupación napoleónica, su brillante hoja de
servicios en la resistencia armada, favoreció la escalada política y
social de su familia. Operando siempre a la par de los ingleses y el
mundo marítimo transoceánico, los Vega operan en relación estrecha
con Pedro Agar, su convecino, figura angular (pero desconocida),
como regente de una España sin rey. Uno de los artífices del
ambiente constitucional de las Cortes de Cádiz. De los Agar y las
Américas proviene, en parte, la exquisitez de Juana de Vega y
también procede la base social donde ha de asentar la sorprendente
iniciativa cívica de las Sociedades de Señoras de la Beneficencia
(1838-1872). Una institución benéfica revolucionaria, creada con la
viuda de Agar y sus influyentes entronques familiares, que llegará a
atender a 55 mil beneficentes y 3.000 niños expósitos.
Juan Antonio de la Vega
Desde 1812, su padre fue una de las figuras políticas más singulares
del primer liberalismo atlántico. Con esmerada educación, dotada de
talento y formación nada común, la mocita se convirtió pronto en la
joya de los Vega. Al igual que sus padres, desde entonces, militó
(de manera auténtica, como activista incluso y como poeta de la
Revolución) en el arranque del liberalismo internacional,
cuando éste no contaba siquiera con esta palabra para
autodenominarse. Con dieciseis años, por afinidad ideológica, los
Vega la casaron de trato con el capitán general de Galicia:
Francisco Espoz y Mina, 24 años mayor que ella y uno de los
solterones de lujo de la época. Ganado para el liberalismo
exaltado en los círculos donde Juana y los Vega venían operando
(París, en el entorno del conde de Toreno, el cuñado de Porlier), la
vida de los Vega cambia una vez más de nivel, pasando a formar parte
de la elite de una Revolución atlántica (1820-1823), destruida por
la segunda ocupación francesa.
A pesar de las apariencias y de que se presentó siempre, de forma
incansable, como una mujer que actúa y escribe en honor de su
esposo, el pésimo estado de la salud de Espoz y Mina (desde 1823) la
fue convirtiendo en figura central de la casa, donde también residía
su padre y consejero. En el largo destierro londinense (1823-1835),
sobre todo, la figura de Juana se agiganta. Políglota, sanitaria,
secretaria particular y secretaria política de Espoz, su dominio de
distintas lenguas, la discreción de que hizo gala y su talento, fue
dando peso a su consejo, muy observado en las más altas instancias
de la política británica (George Canning, lord Grey, Charles Napier…),
en la nueva Francia constitucional (Lafallette, Talleyrand…) y del
destierro ibérico (Mendizábal, Argüelles, Calatrava, los
afrancesados, o el círculo de consejeros Don Pedro, el ex emperador
de Brasil…). Con su padre, Espoz y esas amistades internacionales,
la Casa de Juana tuvo peso decisivo en las operaciones
transfronterizas que se libraron entre los Países Bajos, Francia,
Gran Bretaña, Portugal y la frontera hispano-portuguesa a partir del
año crucial de 1832, hasta que se firma la Cuádruple Alianza (1834).
Ese es el tiempo que refiere en los cinco volúmenes que hizo
circular como si fueran las Memorias de Espoz y Mina y en un inédito
de enorme importancia como fuente histórica internacional: sus
Memorias íntimas.
La Generala
Amiga y corresponsal (desde entonces hasta su muerte) de los más
significados personajes de aquella formidable transición que cambió
el destino político del mundo, la gran dama del primer
progresismo español escribe siempre en clave de silencios; pero
su leyenda llegó a ser exuberante. Compañera de Mina en la guerra
carlista, La Generala (desde 1822 siempre fue tratada de ese
modo por la cúpula militar y por los observadores de la Cuádruple
Alianza) acompañó a su esposo (enfermo) a los frentes de combate en
la Guerra del Norte y tuvo destacada actuación política (hasta la
muerte de éste, 1836) en la gobernación de Cataluña. El entierro del
general marcó un hito en la historia de Barcelona, con una
movilización general en la que intervinieron incluso sus enemigos de
toda la vida.
La muerte de Espoz y Mina y el retorno a la ciudad natal no minoró
su importancia y su influencia dentro del liberalismo exaltado y
progresista. Sólo marcó el comienzo de la vida pública de “la dama
de luto”. Por eso, al consumarse el pronunciamiento progresista de
1840, esta dama burguesa y coruñesa (con tertulia legendaria y
oratorio privado donde rendía culto a la bandera verde del
liberalismo progresista y al cadáver embalsamado de su esposo, tal y
como desfilara en Barcelona) se convirtió en candidata a ejercer uno
de los cargos más buscados por las damas españolas de la alta
sociedad aristocrática. Aya y camarera mayor de la reina niña y la
princesa (1841-1843), con banda de la reina María Luisa, título
condal y Grandeza de España, hubo de hacer frente a una auténtica
batalla campal diaria en el Real Palacio. Fue, en la realidad, la
agente revolucionaria que recibió el encargo de Espartero de variar
de forma drástica la formación de aquellas regias niñas,
acomodándola al patrón británico que la reina Victoria iba a
convertir en clave del prestigio (hasta entonces muy cuestionado) de
la Monarquía inglesa. En ese tramo de su vida centró otras Memorias
ineludibles (los Apuntes, que recoge el libro), de enorme interés y
evidente originalidad.
Pero la vida de Juana de Vega no se resume en la acción política y
en ese corpus de Memorias, con el atractivo adicional de proceder de
una mujer. Impulsora de movimientos sociales y culturales de enorme
penetración social, creó en Galicia un modelo de mujer con nombre
propio (Rosalía Castro, Concepción Arenal, Eulalia de Liáns, Emilia
Pardo Bazán...). Con dimensión agraria y solidaria, dejó para la
posteridad su propia Fundación. En España y en Galicia fue, en los
períodos de mandato progresista sobre todo, una de las mujeres más
influyentes del siglo.
Al morir, en 1872, la Capitanía gallega le rindió honores de
teniente general.