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Juana de Vega: LA GALLEGA MÁS INFLUYENTE DEL SIGLO XIX
Enviado el Monday, 21 August a las 06:53:41
Tópico: Texto y fotografía
La Gallega más influyente del siglo XIX
Los Vega

La Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), la Fundación Juana de Vega y el Taller de Ediciones de José Antonio Durán, cerraron el jueves, 17 de agosto de 2006, la Fase de Producción de elementos básicos para la Recuperación de un personaje de máxima relevancia histórica: Juana de Vega, la gallega más influyente del siglo XIX.

Una mujer que dejó “para la Historia” el más denso corpus de Memorias, ineludibles para el entendimiento de las horas más oscuras de la Revolución que da origen a todas las revoluciones contemporáneas posteriores: la Liberal. De cuando su triunfo se hizo irreversible en la Europa Atlántica.












Biografía histórica e Historia Internacional

El acto se celebró en la Fundación Juana de Vega (San Pedro de Nos, Oleiros-Coruña), presentándose el Libro-DVD:

LOS VEGA.
MEMORIAS ÍNTIMAS DE JUANA DE VEGA,
CONDESA DE ESPOZ Y MINA

Ed. de José Antonio Durán, producido por su Taller,
en coedición con la SECC y la Fundación,
patrocinadoras de la drástica revisión de un personaje que se veía hasta ahora a través de su esposo: el general Espoz y Mina)




Juana de Vega

La iluminación de sus Memorias, a través del estudio familiar de Los Vega, ofrece nuevas luces sobre una fase crucial de la Historia Internacional Contemporánea: cuando se produce triunfo irreversible de la Revolución Liberal en nuestro pequeño mundo.

La insólita investigación afecta, además, a cuatro historias nacionales: España, Portugal, Gran Bretaña y Francia, la geografía sentimental de Juana de Vega)

El Acto fue presentado por el presidente de la Fundación, Enrique Sáez Ponte. El presidente de la SECC, José Luis García Velasco, historiador y valle-inclanólogo de nota, ex director de la prestigiosa Residencia de Estudiantes de Madrid, hizo notar la importancia que supone una recuperación tan rigurosa y novedosa de un personaje sobre el que era necesario un enfoque global en profundidad, como el que Durán y su Equipo de colaboradores han realizado.

Ramón Villares, presidente del Consello da Cultura Galega, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Santiago, resaltó las dos coherencias que se ofrecían en aquel acto al mismo tiempo: la coherencia de Juana de Vega con el liberalismo progresista (una frustración parcial, dijo, dado el mayor peso de los Moderados en la formación histórica del Estado Español) y la coherencia vital del autor de la recuperación, J. A. Durán: una individualidad imperturbable, con más de 30 años de aportaciones interdisciplinares, siempre a caballo entre la historia y la antropología, siempre innovadoras, en los medios y en los enfoques.

La presentación de J. A. Durán

Señor presidente do Consello da Cultura Galega, señores presidentes da SECC e a Fundación Juana de Vega, Señoras e Señores.

Prégolles que me permitan, antes de nada, que agradeza a presencia e as palabras de presentación de don Ramón Villares, querido amigo desde fai moitos anos, para que lembre o apoio excepcional que o Consello da Cultura Galega, prestou ás iniciativas deste veterano escritor-investigador, cando botou a andar ó primeiro Taller de Ediciós, organizado en España por un home da Cultura. Un escritor e investigador que ven resistindo –case en solitario- nun mercado trucado pola competencia máis rigorosa e desleal, desde 1972.

Cando máis o precisaba, Carlos Casares, escritor de xusto renome, presidente daquela, entendeu a importancia que tiña dar a batalla pola creación cultural, apoiando a formación dun novísimo mercado, onde os escritores logren a súa independencia, batallando por libre a todos os niveis, co instrumental extraordinario que aporta hoxe a revolución dixital ós auténticos creadores de cultura. Carlos entendeu o que non entenderon, nin sequera hoxe, outros altos cargos ministeriais e autonómicos, empeñados en alimentar unha cultura burocrática, caciquil ou profesoral, onde reina a repetitio e o corporativo, disfrazado por veces de autonómico. Cuns resultados nefastos. Exceso de oferta chamada cultural e déficit rigoroso de cultura creativa. Actos culturais anémicos, sen público ou con público oficial, que veñen a ser a manifestación mais relevante dun despilfarro sen tino e sen final previsible.

Gracias, pois, señor presidente, por esa axuda institucional do seu antecesor, pola amizade e a presencia constante do Consello presidido polo defunto amigo inesquecible, por Alfonso Zulueta e agora por vostede, alentando sempre e entendendo sempre o sentido das nosas aportacións.


Enrique Sáez, Ramón Villares, Pepe García Velasco y José Antonio Durán

Viejas prácticas, nuevos conceptos

Rematamos hoy, con la presentación de este Libro-DVD un compromiso que hemos contraído en 2004 con el presidente de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, nuestro amigo de más de media vida, José Luis García Velasco. Casi de inmediato, ese compromiso nos ha llevado al trato y a la amistad con Enrique Sáez Ponte, presidente a su vez de la Fundación Juana de Vega. Entre todos, hemos logrado recuperar (para siempre) la figura de esta coruñesa decimonona, que (a pesar de las tentativas anteriores) aún nos parecía lejana y misteriosa.

Una mujer que deja de ser el nombre de una calle, como me han dicho con reiteración casi todos los que conocían su nombre, para ser la más influyente gallega de su siglo, como titulamos hoy en La Cueva de Zaratustra el anuncio de este acto.

Asumíamos en 2004, una vez más, un reto: el de valernos de los medios más vangardistas del siglo XXI, para ir revisando los conceptos establecidos hasta ahora en el mundo de las datas y las conmemoraciones institucionales de grandes personalidades. Porque parece razonable que, al contar con novísimos medios, de enorme potencia y posiblidades, habrá que utilizarlos, aunque sea tocando criterios que parecen establecidos e inamovibles, pero que resultan hoy (además de costosos) discutibles, cuando se confrontan con las novísimas formas que está tomando la difusión cultural.

Criterios que afectan, además, al coste y a la rentabilidad de las conmemoraciones convencionales y que tocan, por tanto, intereses corporativos, dado que modifican por su raíz el concepto mismo de difusión cultural.

Cuando se viene constatando la inasistencia pertinaz a los actos culturales, la caída drástica en las visitas a los Museos, el cierre constante de librerías, etc., un hombre que se ha pasado la vida dedicado al libro y la escritura, tiene que asumir en los sistemas de difusión de su obra esos nuevos medios de comunicación y lectura, que lo trastocan todo y a bajo precio.

Sirva, como mero ejemplo, frente al derroche y el despilfarro de la oferta convencional, que sólo en los siete meses que llevamos de 2006, La Cueva de Zaratustra, la bitácora de nuestro Taller de Ediciones, ha multiplicado por 4 el número de visitas al más visitado de nuestros museos gallegos. Y que el apartado Juana de Vega, a quien dedicamos tratamiento y seguimiento especial, ha superado las 2.500 visitas de internautas, que se toparon de pronto con la sorpresa de que Juana de Vega era mucho más que una calle.


Ramón Villares en el acto de presentación

Exposición Audiovisual, Libro y DVD

Nuestro Taller de Ediciones quería probar con Juana de Vega esa nueva manera de dar respuestas creativas a toda esta revolución conceptual, aprovechando la densa formación histórica y literaria de José Luis García Velasco, y el interés probado de Enrique Sáez por recuperar al mismo tiempo el personaje fundacional y el sentido originario de la Fundación.

Con su ayuda, todo fue naciendo, por sus pasos.

Una exposición audiovisual, inaugurada en octubre en el Palacio Municipal de La Coruña, y que volverá a instalarse en el Museo do Pobo Galego de Compostela en noviembre, presentaba la primera novedad: un catálogo digital y un espectáculo de espejos, en el que se multiplica todo el lujo de color, información y música de los audiovisuales, en 60 minutos temáticos. Un tratamiento que sería imposible sintetizar de otra manera y menos aún en un catálogo convencional. Además de ello, el DVD insertaba una cronología biográfica de lectura en ordenador de 55 apretadas páginas.

Hoy, en este acto presentamos ese DVD y este Libro, entendido como investigación de Autor, rematando el compromiso y la densa tarea del Bicentenario.

Queda claro, pues, que aunque pesó sobre mí la tarea más intensa, la obra dista muy mucho de haber sido individual.

Además de la SECC y la Fundación, en las piezas que componen esta recuperación participó un equipo de profesionales y creadores de Cultura que viene trabajando con nosotros desde 1982, cuando gobernaba UCD y era director general de Bellas Artes un amigo de García Velasco, Ramón Villares y de mi mismo: Javier Tusell. Como Carlos Casares, ido para no volver.

Una exposición audiovisual itinerante, incorporada al DVD, un Libro de Autor y una densa Cronología Biográfica, ofrece ahora un soporte para la multidifusión itinerante, local e internacional, televisiva o por internet. Incomparable a lo que puede ofrecer hoy cualquiera muestra convencional o itinerante, con un costo global que ni siquiera alcanza el de algunos catálogos convencionales, y con el valor añadido de haber puesto a trabajar de manera creativa a quien les habla y a un conjunto de profesionales, cuyo nivel de cualificación se advierte en cada pieza.

Libros con imágenes y Libros ilustrados

El concepto que teníamos del escritor-investigador tradicional se ha modificado también en los últimos años.

Así pues, el hecho de no ser obra individual y de estar compuesta nuestra obra de piezas diversas de gran poder de comunicación, me permitirá ser muy breve en la presentación de los contenidos.

Siempre he dicho, además, que un Libro o un Espectáculo Audiovisual viene a ser como un hijo bravo que sus fautores echamos al mundo. Si no se defienden por sí mismos, nadie podrá hacerlo. Pero en este libro, al darse novísimo tratamiento a dos corpus de Memorias de los tres insólitos que componen la magna obra de Juana de Vega, yo podría aprovechar –como autor- la misma licencia que ella utilizó como argucia para hablar de sí misma, siendo mujer de su tiempo. Esto es: de un tiempo en que las mujeres no podían tener historia propia que contar.

Juana, en efecto, hablaba de sí misma “en honor de su esposo, Espoz y Mina”, y lo hacía “para la historia”. Yo podría hacer lo mismo, hablando de mi en honor de Juana; pero no teman, porque ni ella lo precisa ni yo quiero hacerlo, porque ya lo hice en el libro, en la cronología y en el guión audiovisual.

De todos modos, al tratarse de un personaje lejano y complejo, como editor me voy a permitir descubrirles algunas de las argucias que he empleado para variar la triste suerte que venía oscureciendo al personaje hasta esta aportación de hoy.

Nuestros libros están plagados de imágenes, pero no son libros con ilustraciones. Son libros ilustrados. Con toda intención, cada imagen está donde tiene que estar, para cumplir la función a la que ha sido destinada.

Son ilustrados, en primer lugar, para favorecer la lectura de un pueblo que no lee libros y que tampoco dispone (y no por culpa suya) de cultura contemporánea.

Contemporáneos todos de la imagen, es esa sección gráfica, mantenida con intención a lo largo de todo el libro, la que me permite anticipar al lector la síntesis de la investigación, resaltando los descubrimientos básicos.

Así pues, si se toman el trabajo de ir siguiendo esas imágenes desde la primera hasta la última página, toparán con dos sorpresas: sabrán que el personaje resulta interminable, plural, de enorme atractivo, humano, político y revolucionario. Al llegar a las Memorias de Juana, escritas (como todas las Memorias) a base de silencios y cautelas informativas, las imágenes nos permiten mantener inmaculada su redacción, iluminándola con nuestras propias claves explicativas, y ofreciendo el contexto interpretativo a través de esas imágenes.


Pepe García Velasco

Tres historias “de cine” en este escenario

Comprenderán, así, al primer golpe de vista que estamos ante un personaje irresumible, por inagotable. Aquí y ahora, buscando brevedad, sólo voy a sugerirselo a ustedes, creando un par de argumentos rápidos y arbitrarios.

Dado que estamos donde estamos, en este recinto, tan ligado a su Memoria, voy a limitarme a relatar con pluma ajena historias relacionadas con este edificio y las propiedades agrarias circundantes.

El más antiguo de los relatos corresponde a un personaje bicentenario, de la edad de Juana y de su propio partido liberal progresista. De enorme relieve: Salustiano Olózaga.

Siendo muy joven, este Olózaga tuvo que escapar de Madrid al caer en poder de la policía de Fernando VII la información acerca de la red de enlaces con la Casa londinense de Juana de Vega. Un desastre que originó alguna ejecución sumarísima (un librero), varias detenciones y la huida por piernas hacia el destierro de los que tuvieron más fortuna. Don Salustiano, en efecto, saltando de casa en casa de correligionarios, vino a embarcar a Coruña para Londres…

Pues bien: treinta años más tarde de estos sucesos, al cartearse con Juana de Vega, descubrió –fascinado- que en una de las casas donde había estado oculto era esta propiedad de los Vega, donde estamos ahora reunidos, cuando Juana, su padre y Espoz vivían –como dije- el destierro inglés, y el escapado era atendido por la madre y los caseros que trabajaban como colonos tierras de su propiedad en San Pedro de Nos.

Una obra civil incomesurable

Esta casa fue también la residencia estival y uno de sus orgullos, como gran dama agraria e industriosa.

Al modo de las damas británicas, ella supo convertirla en una de las claves del sostenimiento (a la inglesa) de la red que nuclea la segunda historia.

Viuda a los 30 años, lejos de encerrarse, Juana creó en Coruña y en esta propiedad un modelo de mujer y, como tal, aclimatando las dieciochescas sociedades españolas de Señoras, reglamentó las ideas de su padre y de los primeros constitucionales gallegos, creando (con influencias británicas y de los Países Bajos) un modelo institucional caritativo y revolucionario que causó sensación a otro de sus enlaces históricos.

Auténtico especialista en la materia, Ramón La Sagra, quedó fascinado al ver realizado en Coruña y Nos el proyecto europeo que él venía a proponerle.

Aya de la reina Isabel II en la juventud, Juana no pudo ver realizado su sueño de que asimilara una formación similar a la de la reina Victoria de la Gran Bretaña; pero ese intento tampoco fue el que da el nivel de su grandeza. Para nosotros, es mucho más significativa otra historia relacionada con esta casa que voy a contarles.

En el final de la vida de Juana, la magnitud de la obra beneficente era gigantesca.

A nuestro inolvidable amigo Luis Seoane, que me habló de ella hace muchos años, le importaban tanto los números de esta obra que los metió en su revista, cuando vivía desterrado en Buenos Aires.

En Galicia Emigrante pueden leer el orgullo que el coruñés sentía por una coruñesa que llegó a atender a 55 mil desvalidos y locos gallegos, creando la primera red hospitalaria para la locura que hubo en Galicia y en España, cuando los orates, caso del padre de Pablo Iglesias, se recluían en las cárceles (si eran violentos). En esos 55.000 mil incluyan ustedes 3.000 expósitos. Niños sin padres, abandonados a esta caridad insólita, por la que sus discípulas reales de antaño volvieron a sentir el orgullo de haber sido educadas (de manera casi instantánea) por aquella aya memorable.

Para alimentar todo eso con fondos propios, libros (desde el legendario Album de la Caridad), revistas, actos culturales y musicales, con descubrimientos de figuras de primer nivel y de todo orden, una verdadera corte de honor intelectual, básica, en el entorno siempre de la casa santuario de la Libertad, con la bandera verde, que ella alimentaba. Y en ese entorno y en ese ejemplo, como recordaba García Velasco hace un instante, nació una buena parte de la infraestructura gallega de la Institución Libre de Enseñanza, arraigada en el entorno de esta casa y en las amistades políticas de Juana. Con los Cortón-Viqueira, Romero Ortiz, Montero Ríos, Eduardo Chao, Concha Arenal, Rodrigo Sanz y tantos otros nombres memorables.

.

Mujer excepcional, positivista, pero con su toque melancólico, Juana es la madurez intelectual de su tiempo. Y será por siempre un orgullo para mi y para mis colaboradores, haber contribuido a que su memoria se restituya por todo lo alto y para siempre. No hubiéramos podido hacerlo hacerlo sin la ayuda de las dos instituciones claves de esta recuperación. Que la disfruten.

OTROS DETALLES DE LA EDICIÓN

Novísimo enfoque

Memorias de Juana de Vega

Hasta ahora, Juana de Vega se veía a través de la figura de su esposo: el general (de origen guerrillero) Espoz y Mina. Incluso la idea que teníamos de este controvertido personaje, a quien su viuda dedicó cinco tomos de Memorias, cambia de manera sustancial, como consecuencia de esta investigación.

Partiendo de las Memorias íntimas y de los célebres Apuntes de cuando fue aya de la reina Isabel II y la princesa Luisa Fernanda, José Antonio Durán ha realizado una una aportación muy completa y absolutamente novedosa sobre los Vega. Resalta en ella, sobre todo, la importancia política del padre de Juana, la singularidad del constitucionalismo coruñés y la excepcionalidad del liberalismo atlántico, gallego y portugués, con Gran Bretaña al fondo.

El libro

Ausente –casi por completo- en la excelente edición Canalejas del Congreso de los Diputados (Madrid, 1910), Juana siempre reconoció el peso que en su formación habían tenido sus padres y ese entorno, gallego y coruñés; pero nadie (hasta Durán) había reparado en la evidencia de que Juan Antonio Vega (Antonio Sin Segundo Apellido Conocido, cuando operaba en la clandestinidad) fue compañero inseparable de su hija recién casada (1822) hasta más allá de la muerte del general Mina (fallecido en Barcelona, 1836). Los años que marcaron su vida, convirtiendo su casa en uno de los Centros más influyentes del primer liberalismo internacional.

Merced a la novísima investigación, al situar a los Vega en el consejo privado de Espoz, la figura de Juana se agitanta, al convertirse en la secretaria particular, la mitóloga y la sanitaria ineludible de un esposo acometido por las más duras enfermedades irreversibles que se puedan concebir. De este modo, conceptos tan normales en una mujer de su siglo como “la casa de Juana” o “los amigos de Mina”, se convierten en claves interpretativas que renuevan por completo la idea que teníamos de todos los personajes de su entorno cotidiano. La biografía histórica se convierte, como si nada, en una aportación básica a la historia internacional y a las historias nacionales de España, Portugal, Gran Bretaña y Francia.

Durán, que incorpora a su edición un rico aparato gráfico e iconográfico, se vale de él para iluminar los silencios inevitables de una gran dama progresista del siglo XIX, autora de un corpus autobiográfico sin precedente en una mujer. Dentro y fuera de España. Observadora y participante activa, además, en la Revolución que hizo posible todas las revoluciones posteriores, Juana escribió esas Memorias “para la historia”, sabedora de que había sido protagonista de una fase única de la historia internacional. Cuando Gran Bretaña y Francia, pasaron de ser Estados antagónicos a aliarse con las nuevas Monarquías Constitucionales de España y Portugal, pasando del enfrentamiento armado (1808-1823) a la Cuádruple Alianza (1834). No fue casual, pues, su elección de 1841, cuando Espartero y Argüelles la convirtieron en aya de una reina.

El DVD

Historia cinematográfica, de alcance internacional, la biografía de los Vega Martínez es muy difícil de resumir.

La cronología biográfica, que complementa el libro y forma parte de la sección de Extras del DVD, reseña en 55 páginas los acontecimientos más relevantes. Además de esa sección, también se recoge el espectáculo audiovisual que abrió la Exposición Conmemorativa del Bicentenario (Palacio Municipal de La Coruña, 2005): La Gran Dama del Primer Progresismo Español.


Juana nace en La Coruña de 1805, al mismo tiempo que la imprenta y el periodismo coruñés. Es la hija única, muy tardía, de un matrimonio atípico. Su padre, Juan Antonio de la Vega, se hizo a sí mismo en la emigración cubana y mantendrá en Cuba una de las fuentes de la prosperidad familiar. En Coruña montó negocios comerciales transatlánticos y fue fomentador de pesca y salazón. En el Real Consulado de la ciudad atlántica formaba parte del sector anglófilo. Cuando se produjo la ocupación napoleónica, su brillante hoja de servicios en la resistencia armada, favoreció la escalada política y social de su familia. Operando siempre a la par de los ingleses y el mundo marítimo transoceánico, los Vega operan en relación estrecha con Pedro Agar, su convecino, figura angular (pero desconocida), como regente de una España sin rey. Uno de los artífices del ambiente constitucional de las Cortes de Cádiz. De los Agar y las Américas proviene, en parte, la exquisitez de Juana de Vega y también procede la base social donde ha de asentar la sorprendente iniciativa cívica de las Sociedades de Señoras de la Beneficencia (1838-1872). Una institución benéfica revolucionaria, creada con la viuda de Agar y sus influyentes entronques familiares, que llegará a atender a 55 mil beneficentes y 3.000 niños expósitos.


Juan Antonio de la Vega

Desde 1812, su padre fue una de las figuras políticas más singulares del primer liberalismo atlántico. Con esmerada educación, dotada de talento y formación nada común, la mocita se convirtió pronto en la joya de los Vega. Al igual que sus padres, desde entonces, militó (de manera auténtica, como activista incluso y como poeta de la Revolución) en el arranque del liberalismo internacional, cuando éste no contaba siquiera con esta palabra para autodenominarse. Con dieciseis años, por afinidad ideológica, los Vega la casaron de trato con el capitán general de Galicia: Francisco Espoz y Mina, 24 años mayor que ella y uno de los solterones de lujo de la época. Ganado para el liberalismo exaltado en los círculos donde Juana y los Vega venían operando (París, en el entorno del conde de Toreno, el cuñado de Porlier), la vida de los Vega cambia una vez más de nivel, pasando a formar parte de la elite de una Revolución atlántica (1820-1823), destruida por la segunda ocupación francesa.

A pesar de las apariencias y de que se presentó siempre, de forma incansable, como una mujer que actúa y escribe en honor de su esposo, el pésimo estado de la salud de Espoz y Mina (desde 1823) la fue convirtiendo en figura central de la casa, donde también residía su padre y consejero. En el largo destierro londinense (1823-1835), sobre todo, la figura de Juana se agiganta. Políglota, sanitaria, secretaria particular y secretaria política de Espoz, su dominio de distintas lenguas, la discreción de que hizo gala y su talento, fue dando peso a su consejo, muy observado en las más altas instancias de la política británica (George Canning, lord Grey, Charles Napier…), en la nueva Francia constitucional (Lafallette, Talleyrand…) y del destierro ibérico (Mendizábal, Argüelles, Calatrava, los afrancesados, o el círculo de consejeros Don Pedro, el ex emperador de Brasil…). Con su padre, Espoz y esas amistades internacionales, la Casa de Juana tuvo peso decisivo en las operaciones transfronterizas que se libraron entre los Países Bajos, Francia, Gran Bretaña, Portugal y la frontera hispano-portuguesa a partir del año crucial de 1832, hasta que se firma la Cuádruple Alianza (1834). Ese es el tiempo que refiere en los cinco volúmenes que hizo circular como si fueran las Memorias de Espoz y Mina y en un inédito de enorme importancia como fuente histórica internacional: sus Memorias íntimas.


La Generala

Amiga y corresponsal (desde entonces hasta su muerte) de los más significados personajes de aquella formidable transición que cambió el destino político del mundo, la gran dama del primer progresismo español escribe siempre en clave de silencios; pero su leyenda llegó a ser exuberante. Compañera de Mina en la guerra carlista, La Generala (desde 1822 siempre fue tratada de ese modo por la cúpula militar y por los observadores de la Cuádruple Alianza) acompañó a su esposo (enfermo) a los frentes de combate en la Guerra del Norte y tuvo destacada actuación política (hasta la muerte de éste, 1836) en la gobernación de Cataluña. El entierro del general marcó un hito en la historia de Barcelona, con una movilización general en la que intervinieron incluso sus enemigos de toda la vida.


Francisco Espoz y Mina

La muerte de Espoz y Mina y el retorno a la ciudad natal no minoró su importancia y su influencia dentro del liberalismo exaltado y progresista. Sólo marcó el comienzo de la vida pública de “la dama de luto”. Por eso, al consumarse el pronunciamiento progresista de 1840, esta dama burguesa y coruñesa (con tertulia legendaria y oratorio privado donde rendía culto a la bandera verde del liberalismo progresista y al cadáver embalsamado de su esposo, tal y como desfilara en Barcelona) se convirtió en candidata a ejercer uno de los cargos más buscados por las damas españolas de la alta sociedad aristocrática. Aya y camarera mayor de la reina niña y la princesa (1841-1843), con banda de la reina María Luisa, título condal y Grandeza de España, hubo de hacer frente a una auténtica batalla campal diaria en el Real Palacio. Fue, en la realidad, la agente revolucionaria que recibió el encargo de Espartero de variar de forma drástica la formación de aquellas regias niñas, acomodándola al patrón británico que la reina Victoria iba a convertir en clave del prestigio (hasta entonces muy cuestionado) de la Monarquía inglesa. En ese tramo de su vida centró otras Memorias ineludibles (los Apuntes, que recoge el libro), de enorme interés y evidente originalidad.

Pero la vida de Juana de Vega no se resume en la acción política y en ese corpus de Memorias, con el atractivo adicional de proceder de una mujer. Impulsora de movimientos sociales y culturales de enorme penetración social, creó en Galicia un modelo de mujer con nombre propio (Rosalía Castro, Concepción Arenal, Eulalia de Liáns, Emilia Pardo Bazán...). Con dimensión agraria y solidaria, dejó para la posteridad su propia Fundación. En España y en Galicia fue, en los períodos de mandato progresista sobre todo, una de las mujeres más influyentes del siglo.

Al morir, en 1872, la Capitanía gallega le rindió honores de teniente general.

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Nota: Escrito por Zaratustra

 
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