El legado de Juana de
Vega, vigente en el bicentenario de su nacimiento ![]()
Exposiciones y publicaciones recuerdan la figura de la condesa de Espoz y Mina
AMELIA CASTILLA
- Madrid
EL PAÍS -
Cultura - 07-03-2005
Hoy se conmemora el bicentenario del nacimiento de
Juana de Vega (A Coruña 1805-1872), condesa de Espoz
y Mina, una de las grandes memorialistas del XIX y una
de las personas que sentaron las bases del liberalismo español. Como homenaje a
una figura discreta pero fundamental en la historia de la lucha contra el absolutismo,
a lo largo del año se preparan, entre otras iniciativas, exposiciones y nuevas
ediciones, organizadas por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales,
en colaboración con la Xunta, el Congreso de los
Diputados y el Instituto Cervantes.
Fue una adelantada a su época. Montaba a caballo,
hablaba idiomas, escribía -de las primeras mujeres que redactaron sus propias
memorias- y mantuvo amistad con personajes, Concepción Arenal o Mendizábal,
pero Juana de Vega fue también, como algunas señoras de la época, una dama
dedicada a engordar la figura de su marido, el general progresista Francisco Espoz y Mina.
La idea del historiador y periodista Antonio Durán, cordinador de todas las actividades del Año Juana de Vega,
pasa por recuperar su figura. Durán anuncia que se avecinan unas jornadas ricas
en descubrimientos, pues la propia Juan de Vega
"jugó un poco a esconder muchas de las cosas que hacía". Como ejemplo
cita los cinco volúmenes de memorias de su marido sobre los que muchos
historiadores -"Basta una segunda lectura de los textos para darse
cuenta"- coinciden en señalar que ella fue la autora real.
Una dama burguesa
La vida de Juana de Vera, una dama burguesa, bien
podría denominarse como de película. Se casó a los 16 años con Espoz y Mina, cuando él era capitán general de Coruña. Fue
un matrimonio de trato: ella ponía el dinero, y él, de origen campesino, una
gran carrera, pero ya desde el principio la relación estuvo cargada de
avatares. La boda tuvo que celebrarse por poderes. Tras ser tachado por
Fernando VII de republicano, Espoz y Mina pierde la
capitanía y acaba exilándose en Londres, donde fue recibido como un héroe.
"Fue precisamente en esos años, entre 1824 y 1830, cuando se agiganta el
personaje de Juana de Vera", cuenta Durán. "Se convierte en la
secretaria particular y consejera de su marido. En el destierro, ella empezó a
recolectar material y documentos históricos aprovechando que su casa se
convirtió en lugar de peregrinación de los revolucionarios". La influencia
de Juana fue haciéndose cada vez más grande. En la última etapa de la vida Espoz y Mina, que falleció en 1837 en Barcelona cuando era
capitán general y procurador en Cortes, sufría fuertes dolores y apenas podía
comer, pero su esposa se mantuvo a su lado en todo momento. Llegó, incluso, a
participar en la guerra y los soldados la llamaban "la generala".
Durante la regencia de Espartero, entró a trabajar al servicio de Isabel II
como su aya, y como camarera mayor de 1841 a 1843, y fue durante esa época
cuando escribió La historia interior de palacio. Depuesta de su cargo,
regresa a Coruña, donde su influencia se hará notar en la vida social y
política de la ciudad.
La celebración del Año Juana Vega incluye, entre
otras, la celebración de una gran exposición virtual que se inaugura en agosto
en Coruña y que posteriormente viajará a Lisboa, París, Londres, y posiblemente
a Oporto. Se estudia también la reedición de sus memorias actualizadas y
resumidas. El original y el escritorio sobre el que fueron redactadas se
conserva en el Congreso de los Diputados, en la sala Mariana Pineda.